Descripción
El Arco della Pace (Arco de la Paz) es el arco de triunfo neoclásico de Milán, al comienzo del corso Sempione, al final del Parco Sempione, detrás del Castello Sforzesco. Tres arcos, columnas acanaladas y una gran escultura de bronce en lo alto: es el monumento que sirve de escenario al barrio.
Nació como arco de la Victoria, para Napoleón. Se terminó como arco de la Paz, para el emperador de Austria. Y en el origen de todo hay un arco de tela, yeso y madera, montado en pocos días para una boda.
En enero de 1806 Luigi Cagnola lo diseñó para las bodas del virrey Eugenio de Beauharnais con Augusta de Baviera. Gustó tanto que el Ayuntamiento quiso enseguida uno de verdad, de mármol.
La primera piedra se puso en 1807, un año después de la victoria francesa de Jena. Pero en 1814, con el arco hecho en sus dos terceras partes, el reino de Napoleón se derrumbó y la obra se detuvo.
La retomó en 1826 Francisco I de Austria, que la dedicó a la paz del Congreso de Viena. Se inauguró en 1838, y en 1859 pasaron bajo él, triunfantes, Napoleón III y Víctor Manuel II.
En lo alto está la Sestiga della Pace: el carro de la diosa tirado por seis caballos de bronce, con cuatro Victorias a caballo en las esquinas. El conjunto, que pesa más de diez toneladas, es obra de Abbondio Sangiorgio y de Giovanni Putti.
El arco mide 25 metros de alto y 24 de ancho, de granito de Baveno revestido de piedra. Imprescindibles también los relieves del frente, con las personificaciones de los ríos del Lombardo-Véneto.
Se cuenta que la Sestiga miraba a Francia y que los austriacos la giraron por despecho hacia la ciudad. Es solo una leyenda: se colocó allí arriba en 1837, bajo los austriacos, ya vuelta hacia Milán, como la Paz que entra en la ciudad.
Otra creencia equivocada la recoge Hemingway en «París era una fiesta»: que el arco esté alineado con los arcos de triunfo de París, el del Carrusel y el de l'Étoile. No lo está.
Nació como arco de la Victoria, para Napoleón. Se terminó como arco de la Paz, para el emperador de Austria. Y en el origen de todo hay un arco de tela, yeso y madera, montado en pocos días para una boda.
En enero de 1806 Luigi Cagnola lo diseñó para las bodas del virrey Eugenio de Beauharnais con Augusta de Baviera. Gustó tanto que el Ayuntamiento quiso enseguida uno de verdad, de mármol.
La primera piedra se puso en 1807, un año después de la victoria francesa de Jena. Pero en 1814, con el arco hecho en sus dos terceras partes, el reino de Napoleón se derrumbó y la obra se detuvo.
La retomó en 1826 Francisco I de Austria, que la dedicó a la paz del Congreso de Viena. Se inauguró en 1838, y en 1859 pasaron bajo él, triunfantes, Napoleón III y Víctor Manuel II.
En lo alto está la Sestiga della Pace: el carro de la diosa tirado por seis caballos de bronce, con cuatro Victorias a caballo en las esquinas. El conjunto, que pesa más de diez toneladas, es obra de Abbondio Sangiorgio y de Giovanni Putti.
El arco mide 25 metros de alto y 24 de ancho, de granito de Baveno revestido de piedra. Imprescindibles también los relieves del frente, con las personificaciones de los ríos del Lombardo-Véneto.
Se cuenta que la Sestiga miraba a Francia y que los austriacos la giraron por despecho hacia la ciudad. Es solo una leyenda: se colocó allí arriba en 1837, bajo los austriacos, ya vuelta hacia Milán, como la Paz que entra en la ciudad.
Otra creencia equivocada la recoge Hemingway en «París era una fiesta»: que el arco esté alineado con los arcos de triunfo de París, el del Carrusel y el de l'Étoile. No lo está.