Museo del Novecento - Palazzo dell'Arengario

Museo del Novecento - Palazzo dell'Arengario

Via Guglielmo Marconi, 1. (Abre el mapa)

Descripción

El Museo del Novecento ocupa el Palazzo dell'Arengario, en la plaza del Duomo de Milán, frente al arco de la Galleria: unas cuatrocientas obras del siglo XX, del Futurismo al Arte povera, con una cristalera final asomada al Duomo.

La visita empieza con una rampa en espiral que sube desde la parada de metro Duomo; en el centro, las figuras de los Baños misteriosos de Giorgio de Chirico. Luego, una sala de vanguardias europeas, con Picasso, Braque, Klee, Kandinsky y Modigliani.

El corazón de la primera planta es el Futurismo, una de las colecciones más completas del movimiento. Una sala entera es para Boccioni, con El bebedor y la Carga de los lanceros; al lado, Automóvil + velocidad + luz de Balla, Severini, Carrà y Depero.

La segunda planta recorre los años entre las dos guerras y el abstraccionismo, con una sala para Giorgio Morandi, otra para Fausto Melotti y otra para Marino Marini, además de de Chirico y Arturo Martini.

En la última planta, el golpe de efecto: la sala de Lucio Fontana, con su Estructura de neón suspendida ante la cristalera sobre la plaza del Duomo y un techo de 1956 llegado de un hotel de la isla de Elba.

El recorrido sigue con Burri, Manzoni y los artistas de Azimuth, y luego una pasarela suspendida lleva a las salas del Palazzo Reale: arte cinético, Pop art italiano y, para cerrar, el Arte povera.

El edificio tiene una larga historia. Son dos palacios gemelos revestidos de mármol de Candoglia, el mismo del Duomo, con los relieves de los portales de Arturo Martini. El nombre mira a la Edad Media: el «arengario» era la sede del Ayuntamiento, y el Broletto Vecchio estaba a dos pasos.

Costó veinte años construirlo, entre 1936 y 1956, y más de cincuenta decidir qué hacer con él: durante décadas albergó oficinas municipales y provinciales. Durante las obras del museo, la fachada se cubrió con una pantalla LED de 487 metros cuadrados.

El museo debía abrir en diciembre de 2009, para el centenario del Manifiesto del Futurismo. Llegó con un año de retraso, el 6 de diciembre de 2010.